Cuando los mercados empiezan a parecerse a un casino

En mercados caracterizados por comportamientos similares a los del juego de azar, mantener la disciplina es crucial.

Jason Gibbs
Vice President & Senior Portfolio Manager
Co-Head, Equity Income Team


Basta con recorrer cualquier casino para darse cuenta de que están diseñados para fomentar una participación activa. Las luces brillantes, la actividad incesante y la retroalimentación inmediata generan una sensación de urgencia que resulta difícil de resistir y que mantiene la atención puesta en la próxima apuesta en lugar de en la perspectiva general.

En ocasiones, los mercados actuales pueden parecerse mucho a ese entorno. Los inversionistas están cada vez más abrumados por el ruido de un flujo continuo de noticias, alertas en tiempo real y rápidos movimientos de precios. Aunque la tecnología ha hecho que las operaciones en los mercados sean más accesibles, más eficientes y se hagan de manera más informada, también ha introducido una presión constante para responder con rapidez.

En un entorno así, las decisiones se pueden volver más impulsivas y menos reflexivas, lo que dificulta mantener la disciplina necesaria para alcanzar objetivos de inversión a largo plazo. Además, cuando la toma de decisiones se asemeja a un comportamiento especulativo, parecido al juego de azar (caracterizado por operaciones frecuentes y una atención desmedida a las ganancias a corto plazo), la atención se puede desviar de los fundamentos que sustentan una estrategia de inversión sólida. Y con el tiempo, este patrón puede hacer que se priorice la acción inmediata por encima de una estrategia coherente y constante que favorezca mejores resultados a largo plazo.

El atractivo de pensar a corto plazo

Sin duda, el comportamiento especulativo en los mercados no es un fenómeno nuevo. A lo largo de la historia siempre ha habido inversionistas que buscan la recompensa inmediata que resulta de entrar al mercado en el momento exacto. Lo que ha cambiado es la velocidad y la facilidad con la que hoy se puede actuar sobre esos impulsos.

Las experiencias recientes de los mercados han reforzado esta dinámica. Desde 2009, un prolongado mercado alcista con rendimientos sólidos y recuperaciones relativamente rápidas tras las caídas ha moldeado las expectativas de los inversionistas. Toda una generación se ha acostumbrado a los repuntes y a las persistentes tendencias alcistas. En este contexto, se puede mantener una mentalidad de “comprar en las caídas”, que lleva a tomar decisiones más rápidas y a confiar más en las oportunidades a corto plazo.

La tecnología solo ha intensificado estas tendencias. Hoy en día los inversionistas pueden monitorear los mercados de manera continua y actuar casi de inmediato, a menudo desde la comodidad de sus dispositivos electrónicos. Este acceso permanente crea un ciclo de retroalimentación: la información impulsa la acción, la acción refuerza la participación y la participación aumenta el impulso de volver a actuar.

Como resultado, el comportamiento de la inversión comienza a adquirir características cada vez más similares a las de los juegos de azar: se vuelve una actividad frecuente, se enfoca en los resultados inmediatos y una tendencia a permanecer constantemente participativo. Con el tiempo, esto puede llevar a que un inversionista otorgue más importancia a mantenerse activo que a mantenerse enfocado. Y, a medida que este patrón se consolida, las metas a largo plazo deben competir con un flujo constante de señales a corto plazo.

El cambio es gradual, pero significativo. Los inversionistas pueden empezar a revisar sus portafolios con mayor frecuencia, reevaluar sus posiciones más a menudo y reaccionar a los acontecimientos del ciclo informativo que tienen escasa incidencia en los resultados a largo plazo. Eventualmente, una estrategia disciplinada puede ser desplazada por reacciones reiteradas impulsadas por el desempeño a corto plazo, el sentimiento del mercado o las noticias más recientes.

La disciplina como una ventaja a largo plazo

Aunque la emoción de mantenerse constantemente activo en los mercados puede dar la sensación de ser productivo, también puede generar costos adicionales y riesgos asociados al momento de tomar decisiones. A su vez, estos factores pueden reducir los beneficios de la capitalización a largo plazo y dificultar el mantenimiento de la disciplina necesaria para sostener una estrategia de inversión a largo plazo.

Realizar operaciones de forma frecuente suele ocurrir por un intento de reaccionar a acontecimientos de corto plazo o de anticipar la dirección del mercado. Pero, aunque estas acciones puedan parecer constructivas, hacer más no necesariamente garantiza mejores resultados. De hecho, puede dar lugar a perderse de las mejores oportunidades, sobre todo cuando los mercados se mueven demasiado rápido y de manera impredecible.

El mejor enfoque para invertir a largo plazo difiere mucho de lo anterior, ya que se enfoca en factores fundamentales como el crecimiento de las utilidades, la generación de ingresos y las valuaciones, mientras se permite que esos factores se desarrollen con el paso del tiempo. En lugar de reaccionar a cada nuevo acontecimiento, los inversionistas disciplinados mantienen un enfoque coherente en las distintas condiciones de mercado, ya que reconocen que los movimientos a corto plazo suelen ser difíciles de predecir.

La gestión adecuada de la información es igualmente importante. La mayor parte de las noticias diarias tienen poca relevancia para los resultados de la inversión a largo plazo, pero pueden influir en el comportamiento de los inversionistas en ese momento. Al filtrar el ruido y mantenerse fieles a un plan claramente definido, estos pueden tomar decisiones mejor informadas y más consistentes.

Entender la historia detrás de los ciclos de mercado es otro factor que influye en la disciplina a la hora de invertir. Ned Goodman, fundador de Dynamic, una reconocida compañía en gestión de activos canadiense destacó la importancia de conocer la historia de los mercados y de pensar de manera independiente. Si bien los mercados evolucionan, los mismos patrones de comportamiento tienden a repetirse y aquellos que son capaces de reconocerlos están mejor preparados para mantener la perspectiva de largo plazo y la tranquilidad cuando cambian las condiciones.

“Yo diría que uno debe jugar su propio juego y no el de otro”, afirma Jason Gibbs, Vice President & Senior Portfolio Manager de Scotia Global Asset Management. "Cuando se empieza a tratar la inversión y las operaciones como si se estuviera apostando en un casino, realmente se está jugando el juego de otra persona. Y esa persona busca una reacción. Es decir, quiere que se opere en exceso porque así gana más dinero".

Concentrarse en lo fundamental permite que el tiempo juegue a su favor. Incluso cuando los mercados empiezan a parecerse a un casino, la inversión a largo plazo sigue siendo una actividad completamente distinta, en la que la paciencia, la constancia y la disciplina pueden conducir a resultados exitosos.