Por qué hoy en día los metales importan más que nunca
Cómo la minería y los metales contribuyen a la resiliencia y el crecimiento de los portafolios.
Robert Cohen
Vice President & Senior Portfolio Manager
Robert Cohen lidera el equipo de minería y metales en Scotia Global Asset Management, donde se gestionan mandatos de Oro, Minería y Recursos con enfoque en activos de alta calidad, liderazgo competitivo y asignación efectiva del capital.
Aspectos importantes:
- La demanda de metales críticos está aumentando a medida que las necesidades de la inteligencia artificial, electrificación y defensa redefinen la economía mundial.
- El suministro de metales sigue siendo limitado debido a largos periodos en las que las inversiones en el sector han sido insuficientes y todo el tiempo que se demora en desarrollar nuevas minas.
- ·Las empresas mineras ofrecen acceso a activos escasos que pueden apoyar la diversificación, la resiliencia a la inflación y el crecimiento a largo plazo.
Pierre Lassonde, líder ejecutivo del sector minero y miembro de la Orden de Canadá, es conocido por su frase celebre “lo que no puede cultivarse debe extraerse mediante la minería”. Para los inversionistas que enfrentan retos como la inflación, la incertidumbre geopolítica y la volatilidad del mercado, esa reflexión nunca había sido tan relevante.
Sin duda alguna, el buen desempeño del oro en los últimos años ha captado la atención de los inversionistas, pero la oportunidad va mucho más allá de los metales preciosos. La demanda derivada de la electrificación, la seguridad del suministro energético, la inteligencia artificial (IA) y la defensa nacional sigue creciendo, aumentando así la necesidad de minerales críticos como cobre, litio y tungsteno.
El desafío resulta en que la oferta es cada vez más difícil de suministrar. Tantos años de inversión insuficiente, una disminución de la viabilidad económica de la explotación minera, retrasos en la concesión de permisos y los riesgos geopolíticos han limitado la capacidad del sector para responder al aumento de la demanda. Los nuevos yacimientos minerales son más difíciles de encontrar, más caros de desarrollar y a menudo tardan años en entrar en producción.
Esa combinación de una demanda creciente y una oferta limitada es lo que hace que el sector resulte tan atractivo en la actualidad. Para los inversionistas, la minería ofrece exposición a activos escasos que son el centro de varias de las transformaciones económicas y tecnológicas a largo plazo. Las razones para invertir en minería van mucho más allá del ciclo tradicional de las materias primas y reflejan factores estructurales que podrían impulsar el sector durante los próximos años.
La demanda estructural está impulsando una oportunidad a largo plazo
Tradicionalmente, la minería se ha considerado un sector cíclico vinculado al crecimiento económico. Si bien los ciclos económicos siguen siendo importantes, hoy en día la inversión está siendo impulsada cada vez más por fuerzas que parecen duraderas y difíciles de revertir.
El caso del cobre es un buen ejemplo. A menudo conocido como el “Dr. Cobre” por su estrecha relación con la actividad económica, el cobre es un metal que se ubica en el centro de varias tendencias de crecimiento a largo plazo. Desde la infraestructura energética hasta los centros de datos, la economía mundial depende cada vez más de un suministro confiable de cobre.
Sin embargo, satisfacer la creciente demanda de cobre podría resultar un desafío. Años de inversión insuficiente en exploración y desarrollo han reducido la capacidad de la industria para responder rápidamente. Las minas existentes de cobre están produciendo cada vez más mineral de menor grado de concentración, mientras que los nuevos descubrimientos son cada vez más profundos, técnicamente más complejos y costosos de desarrollar. Incluso después de que se identifique un nuevo yacimiento, la obtención de los permisos, la financiación y la construcción pueden llevar más de una década.
Eso crea una dinámica importante para los inversionistas. La demanda puede aumentar relativamente rápido, mientras que la oferta suele tardar años en responder. Cuando esas fuerzas difieren, los períodos de ajuste en el mercado pueden prolongarse más de lo que muchos inversores esperan, respaldando los precios de las materias primas y creando oportunidades para las empresas con activos de alta calidad. Y a medida que la demanda de metales críticos sigue creciendo, la pregunta más relevante es si la industria sería capaz de desarrollar suficiente oferta nueva con la suficiente rapidez para satisfacerla.
La escasez como ventaja estratégica
La geopolítica está añadiendo otro elemento atractivo a la inversión en minería y metales estratégicos. Los gobiernos de todo el mundo se enfocan cada vez más en asegurar el acceso a los materiales necesarios para la defensa, la manufactura avanzada y la infraestructura esencial. A medida que la seguridad del suministro de los recursos se convierte en una prioridad estratégica, algunos metales adquieren mayor importancia dentro de la economía global.
El antimonio y el tungsteno son un claro ejemplo en esta tendencia. Estos metales son esenciales para una serie de aplicaciones industriales avanzadas y de defensa, y proceden en gran medida de un número reducido de países, muchos de los cuales no se consideran “países aliados” de Occidente. A medida que los gobiernos trabajan para asegurar cadenas de suministro de minerales críticos, el acceso a metales como el antimonio y el tungsteno es cada vez más valioso, reforzando la importancia estratégica de los recursos escasos.
Este cambio está transformando la forma en que los inversionistas perciben la minería y los metales. Muchos recursos ya no se consideran simplemente materias primas. En cambio, se les reconoce más como activos estratégicos cuyo valor está vinculado a la política industrial, la resiliencia de la cadena de suministro y el crecimiento económico a largo plazo.
Para los inversionistas, las implicaciones en los portafolios son significativas. La exposición a la minería puede ayudar a los inversionistas a navegar la inflación, la volatilidad de los mercados y la incertidumbre geopolítica, al tiempo que proporciona acceso a activos escasos que cada vez son más difíciles de reemplazar. El oro sigue siendo el ejemplo más reconocido, y los inversionistas lo ven desde hace tiempo como un resguardo de valor durante períodos de inflación e incertidumbre económica. Sin embargo, los metales industriales y estratégicos también ofrecen exposición tanto al crecimiento estructural como a la escasez derivada de la oferta.
Las acciones mineras pueden añadir otra dimensión. El aumento de los precios de las materias primas puede contribuir a un mayor aumento de los flujos de caja, mejorar la rentabilidad y los valores de los activos de los productores bien posicionados. Al mismo tiempo, la exposición tanto a los metales preciosos como a los industriales permite acceder a un conjunto diversificado de factores que generan rentabilidad.
“El trabajo de Harry Markowitz en la frontera eficiente demostró que tener oro en un portafolio bajo ciertas ponderaciones mejora su potencial de rentabilidad a un nivel determinado de riesgo”, dice Robert Cohen, Vice President & Senior Portfolio Manager en Scotia Global Asset Management. “El sector minero y metalúrgico se basa en esos principios, ya que ofrece exposición a activos reales, resilientes a la inflación y recursos esenciales que sustentan el crecimiento económico a largo plazo”.
La realidad actual es que el sector minero ya no es simplemente una inversión cíclica atada al crecimiento económico. El aumento de la demanda, las limitaciones de la oferta y la creciente competencia geopolítica están transformando muchos metales en activos cada vez más estratégicos.
Para los inversionistas, la oportunidad es más que adquirir materias primas. Se trata de ganar exposición a recursos escasos que puedan promover el crecimiento, ayudar a preservar el poder adquisitivo y contribuir a la diversificación de los portafolios. A medida que los gobiernos y las industrias compiten por los minerales necesarios para impulsar el futuro, la minería y los metales pueden desempeñar un papel cada vez más importante en los portafolios de inversión a largo plazo.
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